La vida nítida, diario de viaje (lecturas en voz alta)

A menudo a la persona que escribe le cuesta compartir lo que ha salido, pensando que tal vez no valga la pena, que no es tan importante, que para qué. Parece increíble decir esto con lo felices que nos hacen los libros ajenos, pero eso explica que tuviera en el cajón desde 2012 el diario de un viaje a Mongolia, el lago Baikal (en Siberia) y Pekín.

En medio del confinamiento originado por la pandemia del COVID19, empecé a grabar ese diario de viaje por capítulos. Ese momento, el de leer en voz alta un capítulo del diario, me permitió volver a viajar y sentir esa extraña felicidad que reside justo ahí, en la confluencia de lo nuevo, de lo disfrutado y de lo escrito.

El primer capítulo habla de certezas, de esa sensación que te invade cuando se te presenta una, cuando de pronto ves claro, no hay duda, lo sabes. La vida nítida, así se titula el diario, va un poco de esto, de ir al encuentro de una certeza y volver diciendo: lo sabía. A continuación te dejo lo que pretende ser un billete a tierras y pensamientos lejanos y nítidos.

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Formas de despertar

A veces me despierto de buen humor. No es que sea una almendra amarga cada mañana pero esa sensación de estar tan a gusto, satisfecha, con una especie de paz alegre que no te has tenido que trabajar, no pasa siempre, al menos a mí. Esas mañanas la tentación es atrapar para siempre ese estado del ser, pero eso te convierte en algo así como un gato persiguiendo el reflejo de una luz en movimiento. Lo sabes, sabes que a lo largo del día no todo te parecerá tan en su sitio como ahora pero entonces tal vez puedas recordar que sí lo está. 

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