Formas de despertar

A veces me despierto de buen humor. No es que sea una almendra amarga cada mañana pero esa sensación de estar tan a gusto, satisfecha, con una especie de paz alegre que no te has tenido que trabajar, no pasa siempre, al menos a mí. Esas mañanas la tentación es atrapar para siempre ese estado del ser, pero eso te convierte en algo así como un gato persiguiendo el reflejo de una luz en movimiento. Lo sabes, sabes que a lo largo del día no todo te parecerá tan en su sitio como ahora pero entonces tal vez puedas recordar que sí lo está. 

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